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Vender discos no te hace parte importante de la industria musical

Engrapado en Genérico, Música por pino Monday July 14, 2008

El mundo está lleno de cabrones que trabajan en discotiendas. De cabrones que por vender discos en alguna tienda de música especializada del país, se creen parte importante de la industria musical, o mínimo se sienten como otro de los grandes engranajes de la máquina cultural, ignorando así lo que realmente son: vulgares vendedores de discos, que si bien no están vendiendo pantaletas y sostenes en algún palacio/emporio/imperio/sultán del blummer, se debe a lo sumo, por meras circunstancias de ego y de lugar.

Estos sujetos transitan por los pasillos de esas discotiendas, se aplastan en sus cajas, generalmente sobre, por ejemplo, altos taburetes que les permitan establecer una marcada distancia vertical con los clientes de la tienda; gente que normalmente se hace el favor de dejarse guiar en una expedición hacia las profundidades de la buena música, siendo en este caso buena música: la música que les guste a ellos.

Los lentes de pasta gruesa no son obligatorios. Al igual que no lo son los ray-bans de aviador. Como tampoco son obligatorios los levi’s 505 ajustados o rectos. O los chalecos cholos. O las botas vaqueras. O los converses de colores. Nada de eso es obligatorio, repito, y mucho menos es parte de algún uniforme gremial que intente conjugar los gustos estéticos de estos sujetos, pero el ego, hummm, ése sí viene de fábrica y en abundantes cantidades, como también parecieran venir de la fábrica-madre los lentes de pasta, los rayvans colombianos, los chalecos cholos, o los converses chinos.

Ahí tú los ves pues, relativamente uniformados, siempre simpáticos con las jevitas que ya empiezan a dar señales de ser las hembras diferentes y contrarias a la maloliente manada de la música bailable. Las rebelditas de la noche a la mañana, las que cambiaron a candy-candy por Marilyn Manson si fueran los 90, o por cualquier grupito emo de ahorita. Las que entendieron anoche el significado de la palabra suicidio y desde entonces quieren vivir al borde. Ahí tú los ves derrochando amabilidad con las nenas, eyaculandoles en la cara toda su erudición musical, criticando sin piedad, construyendo templos a la buena música, e incendiando todo lo demás. Ahí tú los ves pues.

Pero con nosotros, con nosotros los hombres, la cosa es bien distinta. Hasta que no les hayamos comprado más de 4 discos de “música buena” –repito, la que les guste a ellos– y hasta que con nuestras acciones no les hayamos demostrados nuestras cualidades y nuestros minúsculos conocimientos musicales que nos hagan dignos de los discos que queramos comprar, seguiremos siendo menos que unas cucarachas con ínfulas.

Por eso: Dios bendiga a amazon.com

Como he visto seriadamente a sujetos así en varias ciudades venezolanas, puedo entonces, y sin temor a equivocarme, asumir que estos cabrones existen en todas las ciudades del país en cuya urbanidad sobreviva, luchando contra todos los males estructurales –la piratería musical y eso– y de la economía –CADIVI–, una discotienda especializada. Y si la temática es el rock o afines…

En esperanto los hay hasta por pareja. Fantasy –Valencia– también tenía o tiene su par de cabrones hediondos a incienso. Lo mismo que en Giro’s Valencia, ahora Música Cósmica, los discos son vendidos por los sabios sacerdotes musicales Siugzas. Y en Mérida, en el Giro’s de aquí, el mismo cuento absurdo, claro, con la graciosa diferencia de que las vendedoras –y a veces los tipos también– suelen andar descalzos.

La mayoría de las veces estos cabritos que venden discos en tiendas de rock o de música electrónica, comparten la característica de ser parte de una banda –seguro bien indieferente– y que mientras terminan de dar el salto a la fama, qué mejor lugar para ganarse el pan que una discotienda. Obvio, siguiendo con fidelidad el discursito ese aprendido de la integridad musical, y de lo comercial versus lo underground o independiente, en fin, es mejor quemarse -en una cd tienda de la provincia- que desaparecer -en un McDonalds-.

O sino, que lo diga la imitación barata de Bunbury que trabaja en Giro’s Mérida.

Al tipo lo conocí en Caracas hace como 5 años y andaba con el mismo cuento: el de la banda de rock nacional que “casi” está por pegarla del techo. Quieren ser independientes, fieles a sus principios, consabidamente undergrounds, pero paralelamente quieren ser famosos, y hasta, por qué no, pegar en la radio -la mega- y ganarse su primer millón.

Todavía el pana anda con la misma pinta –los levi’s, los ray-bans, las botas vaqueras– y los mismos ojitos soñadores. Denle la oportunidad, y en 10 minutos como si se tratara de un ritual de iniciación para idiotas, te ilustrará más rápido con toda la información de lo que es su banda, del estilo musical que tocan y que nada tiene que ver con Héroes del Silencio, aunque su grupo anterior se llamara, por ejemplo, qué se yo: Maldito Duende –o Avalancha–, de los planes y de los logros actuales del grupo, más adornado todavía de como lo pudiera hacer su myspace.

Y es que a los fines e intereses de los pendejos que venden discos en tiendas especializadas, estos comercios -las discotiendas- son su Latin american Idol underground: una especie de vitrina temporal para exhibirse mientras terminan de ser descubiertos. Eso sí, en ese largo, larguísimo mientras tanto, cuando te venden un puto disco y como si uno no fuera lo suficientemente digno para comprarlo, se comportan como si al hacerlo, como si al facturarte el cidi, ellos estuvieran agitando las entrañas del monstruo de la industria musical. Y ahí tú los ves pues, con la insoportable pose –y peor aún, con la retorcida idea– de que están haciendo un trabajo tan trascendental como cuando Alan Parsons cambiaba para siempre el norte de la música contemporánea en Abbey Road produciendo el Dark side of the moon.

Hacer discos, producirlos, grabarlos, y venderlos, pues sí, es más o menos la misma vaina.

2 pájaros »

  1. todo esto tira a tratar de hacer impersonal las cosas, a mi me gusta eso, por ejemplo pisar un timbre en vez de decir “la parada por favor”

    Trackback A volar por: Rodrigo July 15, 2008 4:42 pm

  2. epa….

    me encanto!

    Trackback A volar por: Bruja September 11, 2008 4:38 pm

Echa uno a volar


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