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Patricia Highsmith, Minghella, y como se adapta un guión

Engrapado en Cine por pino Tuesday April 15, 2008

Sólo lamento haber visto primero la película antes de leer el libro. Hoy estoy parado en el último capítulo de A pleno Sol/El Talento de Mr. Ripley, por empezar el número 30, y, aunque la mirada ha sido al contrario -voy viendo desde el libro hacia el imborrable recuerdo de ambas películas- he quedado más que conforme y a gusto con la versión que Anthony Minghella hiciera de El Talento de Mr. Ripley.

Tom Ripley, es el de Matt Damon, no me queda la menor duda. Jude Law es Maurice Ronet haciendo de Dickie Greenleaf, y ni Marie Laforêt ni Gwyneth Paltrow son Marge Sherwood.

Pero el caso es que con todo y los cambios, no sé si por la labor curtidora de Minghella, o por la visión personal de Matt Damon, la representación de Tom Ripley en The Talented Mr. Ripley (1999), posee la precisión más justa y caracterizadora del complejo personaje. Que no es sólo un psicópata, un simple rufián con especial gusto por sondear a la cara lo que luego en El juego de Ripley, el mismo Tom acusa como arte, matar, cuando es justo y necesario. Algo así como un asesino que ve la muerte ajena con ojos de relojero suizo. Y con un sentimiento de culpa casi inexistente.

La moral de Tom es distinta.

Ésta, definitivamente, es una de las mejores novelas que he leído y creo que leeré de este género. “Del que podría decirse que Patricia Highsmith ha inventado: que se sitúa entre la novela policíaca y la novela negra”. Visión que en El Talento de Mr. Ripley, se traduce en una trepidante historia vanguardista, infectada de mucho suspense.

No me queda más pues que agradecerle a mi oportuna suerte por haber encontrado finalmente el libro, en el primer ojo que eché buscando la G de Grass en el estante de una librería de libros usados (Nexos. Mérida) a la que mucho había ido antes.

Canal + “Movies are made to be seen”

Engrapado en Cine por pino Monday April 14, 2008

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No me gusta Tin Burton.

Engrapado en Cine, Odios por pino Monday February 18, 2008

No me gusta el chicle. No me gusta el pan dulce. No me gustan las panquecas. No me gusta Tim Burton. Esta última afirmación hoy en día quizá sea una opinión políticamente incorrecta, o, lo que es lo mismo, un suicidio social. Menos mal entonces que mis pocas amistades están bien consolidadas, y mi cupón reproductivo, aunque no ha sido usado como quisiera mi madre, ya lo vendí.

Digo esto previamente para justificar un poco el porqué no iré a ver “Sweeney Todd”. Obviamente en primer lugar porque es de Tim Burton. Segundo y principal, porque en todos los trailers que he visto hasta ahora, sale gente cantando. Huele a musical. Peor aún, un musical donde canta Johnny Deep.

No me gustan los musicales. No me gusta Johnny Deep.

Pero no es un musical normal diría algún pegao, es nada más y nada menos que un musical según el arte de Tim B, es decir, será otra cosa. Igualmente no, pero gracias.

Lo único que se me viene a la mente cuando pienso en ello, es que Sweeney Tood es una versión EMO de Moulin Rogue. Un Chicago sin suficientes antidepresivos. En cualquiera de los caso, la película sigue siendo un musical pero con la gran diferencia de que esta vez los que cantan son una parranda de actores con cara de tuberculosos –ojalá y al menos tuvieran la voz sanguinolenta merced de tener los pulmones podridos– vistos en la pantalla a través del ojo del admirado y famoso director.

Bah, pero el arte de Burton no es otra cosa que la mediatización estética-cinematográfica del paradigma romanticista de hace 2 siglos. Nada nuevo bajo el sol.

Me gusta el romanticismo.

Aunque sumando y restando, el resultado general me permite decir que si bien no me gusta ni el estilo ni las insustanciales historias de Burton, algunas de sus películas si me han gustado bastante. Y en ese estricto orden puedo enumerar: Edward Scissorhands, Charlie and the Chocolate Factory, y, haciendo un esfuerzo bien infantil, también metería a Beetlejuice en esa corta lista.

Ahora bien, todas las demás no sólo no me gustan sino que hasta puedo detestarlas con todo mi odio. Y como el asunto aquí no es caer en una enumeración tonta y fastidiosa de cómo es la jerarquía de mi odio hacia las películas que no me gustan de Tim Burton, sólo voy a decir cual es la que odio más: Big Fish.

Odio a Pearl Jam.

Sin embargo, esa película –Big Fish- no me parece peor que el Planeta de los Simios, menos, pero mucho menos, que Sleepy Hollow. Pero francamente admito que igual me produce repulsión. Y todo ese hastío comienza con la eterna sonrisita colgate-pro de Renton; único gesto que tiene en toda la película, hasta el final con la voz de Fondo de Eddie Vedder.

Como ven entonces sí tengo una que otra razón para no querer ver Sweeney Todd. Razones que no niego, pueden ser por demás infantiles, insustanciales, y hasta contradictorias. Pero es que yo soy así: No me gusta el pan dulce pero sí el salado, no me gusta las panquecas pero sí la torta y los ponqués, no me gusta –odio- Pearl Jam pero sí y hasta con absoluta devoción –alice in chains por ejemplo- casi todo lo que parió del movimiento grunge.

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1 Para mí el odio es como un órgano más, léase, es como un riñón, el hígado o el páncreas.

El día de las santas ovejas.

Engrapado en Genérico, Cine por pino Thursday December 28, 2006

Siempre me ha costado comprender el porqué son cambiados tan rotundamente los nombres de algunas películas, cuando éstas, serán lanzadas en Hispanoamérica. Entiendo que muchas veces al hacerse la traducción literal de un título, se tienda a perder la lógica, la intención o el sentido del mismo como consecuencia de todos los vericuetos que existen entre un idioma y otro, pero a veces, pareciera que el cambio de nombre obedece a asuntos más arbitrarios como sucede con “El Silencio de los Inocentes”, nombre adjudicado a lo que debió ser “El Silencio de los Corderos”; traducción literal del título original “the Silece of The Lambs”. Si bien es sólo una palabra la que es modificada, la connotación de esta frase cambia profundamente, sin olvidar que en toda la película hay un simbolismo latente con las ovejas/corderos muy importante, y que además posee mucho sentido en la meafora original del nombre de la novela de Thomas Harris.

Hoy es el día de los inocentes, y “celebramos” no sé sí para bien, o para mal, cuando Herodes queriendo joder al recién nacido Mesías, mandó a exterminar a todos los niños menores de 2 años que habitaban en Belén. Ahora bien, si usamos la misma fórmula con la que estos gurús de la lingüistica mediática, asignan los nombres a las películas (supongo que hay un alguien que se encarga de encontrar “asertivamente” los nombres alternativos que titularán las películas en estos territorios), donde inocente es igual a cordero, por lo tanto, cordero e inocente sirve para connotar lo mismo, y carne de oveja o cordero, en un plato saben muy parecido, entonces, este día de hoy perfectamente podríamos celebrar alternativamente el día de las santas ovejas.

Por cierto, Herodes, el perdedor: out, Cristo, el ganador por lo menos por un rato más: In.

El pez que fuma. Un Sábado por la noche en telesur.

Engrapado en Cine, ... Del viejo blog por pino Thursday December 21, 2006

El pez que fuma

{Post reciclado del viejo Blog (http://echoes.bitacoras.com)}

Al fin logré ver esta película en forma consciente, y que a diferencia de la primera vez que parcialmete la vi, sólo me entusiasmaba el deseo hormonal de encontrar en alguna de sus escena, un semidesnudo o desnudo completo, o por lo menos un seno, o una nalguita que se le escabullera a la censura presente en el cine nocturno de los 90 que pasabn en la Tv nacional, y que me facilitara o, almenos justificara, la práctica de mis artes masturbatorias, algo frecuentes durante mi pubertad.

(Leer completo…)

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