Patricia Highsmith, Minghella, y como se adapta un guión
Sólo lamento haber visto primero la película antes de leer el libro. Hoy estoy parado en el último capítulo de A pleno Sol/El Talento de Mr. Ripley, por empezar el número 30, y, aunque la mirada ha sido al contrario -voy viendo desde el libro hacia el imborrable recuerdo de ambas películas- he quedado más que conforme y a gusto con la versión que Anthony Minghella hiciera de El Talento de Mr. Ripley.
Tom Ripley, es el de Matt Damon, no me queda la menor duda. Jude Law es Maurice Ronet haciendo de Dickie Greenleaf, y ni Marie Laforêt ni Gwyneth Paltrow son Marge Sherwood.
Pero el caso es que con todo y los cambios, no sé si por la labor curtidora de Minghella, o por la visión personal de Matt Damon, la representación de Tom Ripley en The Talented Mr. Ripley (1999), posee la precisión más justa y caracterizadora del complejo personaje. Que no es sólo un psicópata, un simple rufián con especial gusto por sondear a la cara lo que luego en El juego de Ripley, el mismo Tom acusa como arte, matar, cuando es justo y necesario. Algo así como un asesino que ve la muerte ajena con ojos de relojero suizo. Y con un sentimiento de culpa casi inexistente.
La moral de Tom es distinta.
Ésta, definitivamente, es una de las mejores novelas que he leído y creo que leeré de este género. “Del que podría decirse que Patricia Highsmith ha inventado: que se sitúa entre la novela policíaca y la novela negra”. Visión que en El Talento de Mr. Ripley, se traduce en una trepidante historia vanguardista, infectada de mucho suspense.
No me queda más pues que agradecerle a mi oportuna suerte por haber encontrado finalmente el libro, en el primer ojo que eché buscando la G de Grass en el estante de una librería de libros usados (Nexos. Mérida) a la que mucho había ido antes.

