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Floyd en Chillout.

Engrapado en Odios por pino Wednesday January 17, 2007

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Bueno, bueno, aquí estoy, agraviado, sin poder distinguir por donde está saliendo mi lengua en este momento. Me siento jodido, acechado, invadido, al borde de mis mayores odios. Ahí viene el lobo, ahí viene, tengo rato diciendo, pero he sido un tonto. El lobo estaba aquí, en la puerta, ya se había cagado en la alfombra y ahora muerde las paredes de mi casa. Mi casa, mi isla, el lugar donde me abstraigo del resto del saco, donde pongo en la mesa mis gustos, mis ideales, todo aquello importante que construye mi espacio personal …”Hay música que existe con el único fin de movernos de la cintura para abajo“… Yo no había terminado de digerir el profundo sentido de esta frase de Fernando, hasta ahora. En mi ignorancia creí que él usaba estas palabras para cuestionar el fin de la música bailable, y yo pensaba, sí, tiene razón, que asco la música bailable y, más aún la gente que cree que la música existe sólo para poder menear el culo y que las pinturas (los cuadros) son para tapar los huecos e imperfecciones de una pared. No, no, que superficial era mi capacidad de comprensión en ese entonces. Él no se refería a eso, ahora lo comprendo. Me hablaba en realidad de esa música que los sumos sacerdotes de la industria discográfica, producen exclusivamente para tensar machetes y lubricar vaginas. Y sí, en ese saco meto el chillout y todos los bass’n'algo que ahora ocupan lugares en las discotiendas del mundo.

Pero, ¿Por qué carajos Pink Floyd?. Ésto ya es frontal, ya no me da risa, ahora me ofusca tener los motivos necesarios para quejarme de esta infamidad tan brutal, llamada “Floyd Chillout Expirience”, que en su momento vislumbré como una estupidez que por ser tan grande, era imposible de esperar. La realidad es cruel, y siempre puede ser peor de lo que cualquiera imagina. Por eso aquí estoy, arrecho con la industria y arrecho conmigo por iluso. Ahí está un tracklist completo de Pink Floyd reducido a una voz de gata mimosa, sobre ritmos electrónicos de chill. ¡Qué Cagada!, todavía no logro comprender el sentido morboso de hacer estas versiones así, tan estrechas, tan pervertidas. Eso es resentimiento, lo es, ¿qué otra explicación justifica éste absurdo?. Insisto, ¿porqué la voz de gatita?, ¿porqué el ronroneo?, ¿porqué la música de Pink Floyd tiene que ser sensual?, ¿PORQUÉ?.

Rodrigo llegó con el disco en las manos y su cara de sorpresa. De reojo vi únicamente la portada con ese haz de luz azul monocolor, que pasa a un lado de las nalgas de la linda tipa encuereda. Luego vi una F, luego una L, y de ahí sólo a esperar la llegada del escalofrío. Coño, no puede ser, pensé para mis adentros, el párpado se me aceleró, y sentí calor, sentí las orejas caliente, luego la rabia, las ganas voraces de incendiar un edificio. Y además de todo esto, también me queda ese sabor cobrizo en la boca al intuir que “alguien” tiene que haber vendido “algunos” derechos de autor. Me cago en la leche.

Música de cañerías, Charles Bukowski.

Engrapado en Genérico por pino Wednesday January 17, 2007

UNA DAMA SALVAJE.

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– Curioso lugar -dijo Monk-. Apesta a muerte.
– La muerte no apesta -dijo la dama-. Sólo lo vivo apesta, sólo lo que agoniza, sólo lo que se pudre apesta. La muerte no apesta.

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