Tiempo, hoy, mañana, instante, lejano, siempre y todavía.
“Hoy es el mañana por el que te preocupabas ayer”. Esa es la frase que acompaña al nick de mi suegra. Interesante debo admitir, pero, si hoy es el mañana, entonces, mis preocupaciones estaban bien fundadas. Tenía –sin saberlo– buenos, variados y suficientes motivos para preocuparme. Ahora bien, lo que más me preocupas en este instante es que aún, en este hoy, sigo preocupado por lo que será el próximo mañana.
Yo particularmente prefiero a Machado (discúlpenme que lo tutee) con su “hoy es siempre todavía”, y el “ahora” de Ismael Serrano, en especial, estas líneas:
Ahora que pago las facturas, que me besé en La Habana,
que sueño con Lacandona, que ya no escribo cartas,
que cumplimos más años que promesas,
que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia,
que llego tarde a los cines y al fin del planeta,
que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena.
