Un viernes hace 10 años: Sonoclips y cine prohibido.
Qué peo con el Imperio. De verdad que nos tiene jodidos por donde lo veamos. Estoy seguro de que el pájaro que cagó a la señora que iba caminando delante de mí, era otra ONG financiada por la CIA. Y tal subsidio de los billetes estampados con el in god we trust existe con la exclusiva finalidad de bueno, eso… Muy simple, en los genes de estas aves, con el uso de la nanotecnología, la ciencia al servicio del imperio logró que al igual que los toros, los pájararos reaccionaran avasalladoramente contra el color rojo.
No lo voy a negar, con el caso RCTV soy uno de esos a los que a larga les saldrá el coco ese de cuando vinieron por mí. Cuando venga por mí, veré que carajos hago. Yo no soy rctvista señor O’Brian, lo única herencia que tengo de ese canal, son algunos buenos recuerdos que marcaron una época de la que no es que esté tan orgulloso, pero tampoco es como para desintegrarla y escupir el plato que me dio de comer. Eran mis primeros pininos hormonales, y el canal de ¿Quinta Crespo? me alimentó por un buen rato con el caldo de sonoclips y el tetero de “cine prohibido”.
RCTV también es una cosa del Imperio. Ya perdí la cuenta de cuantas cabeza tendrá esa serpiente, pero en fin, esta máquina paridora de los arquetipos más recientes de la Venezonalidad, al parecer, también es una de ellas. Es un pequeño cráneo con colmillos que nos envenena desde hace tanto rato… Pero el gobierno protector no va a matar a la culebra por ser un jibaro de la mala programación, o por influir de la peor manera en los pobres Venezolanos, el machetazo es por otra cosa, y todos estamos tan claro en eso, que pa’qué entrar en tan minúsculos detalles. Eso sí, está tan apretada esta disputa entre David y Goliat (Venezuela y el imperio) que por un lado, se ve un derechazo Venezolano que huele al cierre de un canal por proimperialista, pero por el otro, al mismo tiempo en Las Vegas, el zorro del Imperio nos responde con un gancho al hígado que viene facturado con la venta de 25 transmisores de televisión de alta potencia, pagados en efectivo por el gobierno Venezolano, con los mismos malditos billetes verdes que financian los tiranicidios, perdón, magnicidios quiero decir. Hay que ver-a-ver y esperar dirían mis vecinos más reciente.
Pero coño, no puedo dejar de sentirlo por mi tía Tuto, ella sí que va a padecer el cierre del canal. Perdón la suspensión de la concesión. Menos mal que tiene toda una vida grabando cintas en su viejo VHS color gris, con incrustaciones de madera, marca Technics, donde resguarda horas y horas de novelas completas, mensajes navideños, programas especiales, unitarios y otra gran cantidad de etcéteras audiovisuales que serán sus bombas de oxigeno de ahora en adelante. Lo bueno tía es que su Raúl Amundaray beberá de la fuente de la eterna juventud, y eso no es tan malo si le ve el lado positivo.
Pero coño tía, sería un total hipócrita si ahora me pongo a andar por ahí como carne de cañón en estos menesteres tan penosos. Es cierto, el cierre de un medio de comunicación sea cual sea su pecado cometido, es una realidad aterradora. Distópica si tuviera que decirlo en otro contexto, pero una cosa es lo que diga el burro, otra, quien lo arrea, y en este burro, las películas de Sonia Braga, y los refritos que traía Elí Bravo antes de Mtv, no son suficiente para salirme de mi abulia normal e ir gritar una consigna.

