Acción (Hijo de Satanás, Bukowski)
Hay una cosa curiosa respecto a los hombres blancos: son un material maravilloso para los escritores. Se puede escribir todo lo que uno quiera sobre el hombre blanco norteamericano y nunca protesta nadie. Ni siquiera el hombre blanco norteamericano. Pero si se escribe algo desagradable sobre cualquier otra raza o clase o sexo, los críticos y el público se ponen furiosos y las cartas llenas de odio comienzan a amontonarse aun cuando parezca que el libro se sigue vendiendo bien. Para odiarte, primero tienen que leerte. Se mueren de ganas de saber qué es lo que vas a decir ahora sobre su mundo. Mientras que al hombre blanco norteamericano le importa un carajo lo que se diga sobre él porque domina el mundo; de momento, al menos.
Henry Baroyan.
*14 días sin escribir ni la “a”.
