Voy a comenzar con la frase cliché que sirve para lavar mis culpas de cualquier ápice de parcialidad ideológica: “La reforma tiene cosas buenas y cosas malas”.
Y lo digo en serio, de que las tiene, las tiene. Pero afirmar ésto no debe impedir reconocer también que, dentro de los aspectos positivos, están los negativos, y éstos últimos son, al menos en la teoría, para cagarse en los pantalones. Ejemplo de ello, los artículos 70, 115 y el 337.
Esos son los artículos malos, los villanos de la reforma.
Si me tocara tener que votar artículo por artículo, mi respuesta no sería el no absoluto. En ese caso elegiría como es natural dentro del supermercado ideológico, entre lo que me gusta y lo que no me gusta.
Pero el cuento no va a poder ser así, dado que la Asamblea nacional propone que la reforma debe votarse en bloques de artículos, distribuidos de la siguiente manera:
El bloque A: 11, 16, 18, 64, 67, 70, 87, 90, 98, 100, 103, 112, 113, 115, 136, 141, 152, 153, 156, 157, 158, 167, 168, 184, 184, 225, 230, 236, 251, 252, 272, 299, 300, 301, 302, 303, 305, 307, 318 310, 321 ,218, 329, 341, 342, 348.
El bloque B: 21, 71, 72, 73, 74, 82, 109, 163, 164, 173, 176, 191, 289, 264, 265, 266, 279, 293, 295, 296, 337, 338, 339.
Es decir: o casi todo, o casi nada.
Si afinan el ojo, verán que los artículos enemigos están, lamentablemente, encapuchados dentro de cada bloque. En el bloque A están como quien no quiere la cosa el 70 y el 115 y en el B, bueno, en el B está el archivillano del 337.
¿Cómo carajo hago entonces para no votar NO?
Si voto por el bloque A, donde están el 70 y el 115, mi perra me muerde. Y no le quito razón. Digamos que en la casa yo soy el Estado, y como el Estado venezolano, soy el gran capitalista. Gracias a mí –algo así como con las misiones- a Gala nunca le falta una cama, un hueso que morder y especialmente su nutritec dog plus. Pero eso sí, nada más que se me ocurra a mí quitarle, convertir en propiedad social o colectiva, mínimo tomarle prestado algunas de sus pocas pertenencias, para que se arreche y me arme aquél soberano peo: Su hueso, su cama y su nutritec son propiedad privada y punto. Yo he tratado de explicarle más o menos, según como yo entiendo qué es eso de la propiedad social, o colectiva, para ver si entra en razón, pero nada. Ella como no cree en esa vaina entre ladrido y mordida lo tacha incluso hasta de antinatura.
El 337 en cambio, a Gala ni le va ni le viene. Ella no conoce nada de derechos humanos, por lo tanto no se altera por este tema. Obvio, ella es una perra.
En este caso el que se altera soy yo. Y es que todavía no logro imaginar como carajos un ser humano puede renunciar a derechos tan importantes como los contemplado en el casi-caduco 337 del 99.
Si en efecto se aprueba la reforma, con el nuevo 337 se estaría legalizando a su vez, que el Estado tome acciones de “orden público” con implicaciones similares a las tomadas por la “derecha” el 27 y el 4 de febrero. Pero lo más estúpido y contradictorio del chavista promedio es no darse cuenta que, si el 11 de abril hubiese sucedido con la constitución reformada, aquello de que se llevaran a Chávez sin decirle nada a nadie pa la Orchila, o que los medios de comunicación privados pasaran comiquitas dentro de su blockout informativo para tapar el golpe de estado habría sido perfectamente legal; legal porque, entre otras negaciones, el 337 da permiso para eliminar el derecho obligatorio a la información, el derecho al debido proceso y demás derechos humanos intangibles que, aún dentro de un estado de excepción, deberían ser sagrados.
Medios, malditos medios.