El elefante loco (José Sant Roz) no sabe lo que es fascismo
Si fascista es el gentilicio para referise a quienes estudien o trabajen en FACES (Facultad de Ciencias Económicas y Sociales) todo este post carece de sentido y José Sant Roz no es un loro hablador de güevonadas.
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Uno de los problemas más graves de los loros revolucionarios como el Sant Roz, es el desconocimiento de términos usados en el discurso de la revolución. Quizá ésto sea sólo el resultado de un exceso de indulgencia para con el loro teniente coronel. Pero sea cual sea la razón, el problema se basa en construir materia discursiva sobre la frágil base de palabras cargadas de un significado del que carecen por completo.
No obstante, si la razón es la segunda, si a la final todo es parte una estrategia para arrimar y legitimar el concepto de una palabra o de una metáfora cualquiera que, dicha por Chávez, apela a un significado distinto –por no decir errado- en un contexto equis, entonces, el silogismo me permite decir que el ser cabrón dentro del chavismo, debe ser una característica obligatoria dentro del perfil revolucionario de los aspirantes al PUS. Qué mejor ejemplo que la apología de la mierda del ex-ministro W. Lara.
En este caso “fascismo” es uno de los insultos con mayor aceptación en la masa revolucionaria, incluido escritores e intelectuales como el profe Sant Roz. Él, como muchos, califican de fascista a todo lo que se les oponga o contradiga; simplemente les caiga mal, sin importar lo que signifique el concepto de Fascismo. Que por cierto, no sólo rima con chavismo, sino que también, en alguna de sus definiciones, termina por parecérsele mucho.
El diccionario de la RAE dice que fascismo, en una especie de definición histórica, es un “Movimiento político y social de carácter totalitario que se produjo en Italia, por iniciativa de Benito Mussolini, después de la Primera Guerra Mundial”.
El magnífico Santi-arroz en su reciente y controversial ¿texto? sobre el avión que se estrelló hace poco en la ciudad que por desgracia, compartimos, no pierde la pertinente e inmejorable ocasión para volver a tachar de fascista a la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la ULA. Los que aún no hayan leído el texto –no saben que buena suerte tienen- probablemente no vean la conexión entre una tragedia, y el fascismo ulandino, o si al menos sea el momento más oportuno para escupir adjetivos como ése.
Pero la cosa es que todo pasa en la cabeza del 0% granos partidos de arroz, y sí, “Todo en este mundo se encuentra íntimamente relacionado”, y como FACES es una facultad declaradamente opositora, donde además, Italo Luongo dejó algunas de sus últimas palabras, no hay forma de decir/escribir FACES sin el prefijo obligatorio de fascista.
Lo simpático aquí es que dicha facultad, queda en plena Avenida las Américas, y no en Roma, por ejemplo, y su decana es Laura Toro y no algún descendiente de Benito. En tal caso, en lo único que FACES puede corresponderse con la definición histórica de fascismo planteada por la RAE, es que ésta se produjo, mejor dicho, fue creada, después de la Primera Guerra Mundial. Sólo en eso.
Ahora bien, a partir de una visión política, en cuyo post “¿Fascista quién?: Neofascistas insultadores de profesión”, the_input plantea una paleta de significados bien ilustradores, por el momento quiero citar este párrafo que considero el más didáctico:
Así surgen, en toda Europa, los primeros fascismos: son, por definición, una forma de ejercer el poder político en la que una pequeña minoría monopoliza las poquísimas industrias que puedan existir en un país donde la industrialización apenas comienza. Claro que, en una situación en la que el Estado omnipotente domina todas las industrias que existen, el éxito de esas industrias y por lo tanto del Estado pasa por eliminar la libre fluctuación de los mercados, haciéndose indispensable controlar todos los comportamientos de consumo por medio de políticas de Estado. Por medio de la disciplina y la ideología. Los regímenes fascistas suelen ser, históricamente, anticapitalistas y anticomunistas, dado que ambas formas de gobierno implican una excesiva participación del pueblo que implica pérdida de poder para cualquier élite.
De esta manera Sant Roz me permito invitarte a que le preguntes a tu elefante loco, en dónde cabe aquí dentro de ese concepto de fascismo la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la ULA; una universidad enraizada en el tercer mundo y cada día más controlada por el Estado. Amigo Sant Roz ¿Cómo carajos entonces puedes tildar de fascista a FACES, sabiendo que en nada significa lo que Chávez cree? Como escritor debería preocuparte por saber qué significan las palabras y no usarlas porque suenen bonito o algo así, menos si su fin es insultar. Dignifica e independiza un poco tu discurso, tampoco te pido mucho. Dile por ejemplo a FACES la Facultad golpista. Igual el adjetivo no dice mucho en un país donde el golpe de estado no es una cosa tabú o mal vista, pero al menos no te dejaría en una condición de ignorante del idioma que como escritor deberías procurar solventar.
También puedes decirle con toda propiedad que es una Facultad de mierda. Pero ¿fascista? Eso es tan absurdo e impertinente como si yo te tachara peyorativamente de extraterrestre. Con decirte chavista me basta.
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Como nota adicional un resumen del concepto de fascismo que aparece en el mismo post de the_input:
De esta manera, la mayoría de los teóricos coinciden en que los regímenes fascistas han tenido en común características como la presencia de gobiernos autoritarios o totalitarismos, exaltación nacionalista del Estado, eliminación del mercado en beneficio de la planificación industrial, monopolización de parlamentos y medios de comunicación de masas, instauración de esquemas de disciplina social, entre otros elementos entre lo que podemos mencionar el uso de uniformes y colores fijos, y una ideología vacilante con rechazo del capitalismo tanto como del socialismo, y con una
mezcla de consignas conservadoras y revolucionarias.
Digo yo, eso se parece un poco al chavismo. Pero no mucho.