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UNITED ABOMINATIOS

Engrapado en Genérico por pino Wednesday May 28, 2008

Sí. Por más bola que le echen los buhoneros en perfeccionar sus técnicas de copy&paste para la elaboración de mercancía conciertera, generalmente pifian en la ortografía. Y otra vez volvieron a pifiar. Ah, pero éso no es un problema ni mucho menos, a la final, con la fiebre (+ alcohol) colectiva por adquerir cualquier cosa que sirva de recuerdo (hasta sombreros con el logo de megadeth en escarcha), nunca faltará(n) un(os) pajuo(s) que compre(n) lo que sea. Por ejemplo, de esa franela se venderían no menos de unas mil.

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Pero nada, ningún error ortográfico por significativo que sea, podrá superar jamás a esta foto de ¿Dream Theater? que los buhoneros trataron de vender tanto en el concierto del 2005 como del 2008.

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Alguien habrá comprado varias postales, porque “alguien” varias veces igualmente la arrugó y la botó por ahí.

¿Dónde coño está Petrucci?

Manchester campeón; emocionalmente destruido…

Engrapado en Fútbol por pino Wednesday May 21, 2008

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Juan Manuel de Prada: La vida invisible

Engrapado en Genérico por pino Friday May 16, 2008

“Era una sensación mágica –repelentemente mágica– que ponía a prueba su credulidad, como la que debe sobresaltar al fotógrafo desprevenido que supone haber retratado un paisaje inocuo y, mientras revela las fotos en el laboratorio, al sumergir el papel en la cubeta con la solución de bromuro, ve concretarse ante sus ojos –las babas del diablo, las babas del diablo– la comisión de un crimen inicuo.”

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La vida invisible (booket.com)

Alejandro Losada es un escritor en vísperas de su matrimonio que, tras el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York, viaja desde Madrid hacia Chicago para dar una conferencia. En el avión conoce a una admiradora de su obra, Elena, una profesora de música que vuela para encontrarse con su novio canadiense, y en Chicago, traba se topa con Tom Chambers, quien le conexiona con una antigua pin-up llamada Fanny Riffel.

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Travestismo y metrosexualidad revolucionaria

Engrapado en Genérico por pino Thursday May 15, 2008

face2face.jpgEl tipo no busca parecerse al Ché, al guerrillero. Se busca a sí mismo dentro de la foto postal. Se busca como un émulo exacto de la imagen inmortal de Korda que todos hemos visto hasta el cansancio, estampada incluso en franelas de Zara. Aquella donde se ve el héroe, con mirada de perro heroico en plenitud de sus cualidades más estéticas y consonantes con la época: la barba a un largo que se paseaba entre lo sexy y lo negligente. La mirada esperanzada al horizonte. El mentón digno y volátil. Y unas cejas matemáticamente ordenadas que adornan las cavidades donde esos ojos soñadores miran la utopía posible desde la sierra cubana. Pues a ese instante, a ese shot revelado por los químicos capitalistas que estampan la realidad en papeles fotosensibles, es a quien anhela parecerse El Ché que Lina y las fracciones más duras de la revolución bonita, cargan de mascota decorando sus actos públicos.

Se ve que el hombre es un metrosexual revolucionario. Se ve que ese cabello está más que peinado a propósito y con secador, imitando al Ché –y a Farra Fawcett– en un incipiente corte modelo brisa tan popular luego, e injustamente achacado según las revistas de moda al boom de los Ángeles de Charlie. Igual de trabajadas se le ven las cejas, pobladas, periféricas y simétricas. Y ese mentón desafiando el horizonte utópico, cubierto por la barba en la altura perfecta, mejor dicho, en precisa exactitud con las medidas inmortales de la foto de Korda; digno, y con un gesto esquivo que, sin querer-queriendo significa “no quiero que me tomen fotos, please”.

El tipo uniformado verde guerrilla, va disfrazado, sí, pero no anda muy lejano a ese parecer-ser del guerrillero caribeño del hoy y del ayer venezolano. En su actitud cosmética, sirve como testigo ambulante de una época trasnochada que 4 o 5 enanos tratan de revivir como sea, por apetencias personales, por nostalgias liceístas, o por el todavía sobreviviente dogma de que la utopía es posible. Sin embargo, ese tipo enajenado que se viste, se peina, y se maquilla como El Ché, sus razones hoy no son muy distantes a las que hace 50 años o más, estimulaban a muchos venezolanos que decidieron aventurarse a seguir el llamado de la rebeldía en pro de la lucha armada de la época.

Y ese travestismo político-ideológico que motivó a tanta gente a irse “a la montaña” no es un invento mío, ni es del todo una cosa reprochable, como tampoco es reprochable que los adolescente de ahorita se empeñen en seguir el llamado de la muerte para poder excusarse ante la sociedad en sus afanes de ser Emos. O los que simplemente quieren convertir el mundo en una discoteca regida por las leyes del reguetón. A veces, antes de criticar y de mancillar la razones de otros hay que recordar lo aburrido que puede ser el aburrimiento.

Pero en fin, con este Ché queda más que vivo y en boga ese fashion del ser revolucionario. Cuántos no habrán como él representando el papel de este otro o del que nunca fue pero que ahora sí será.

De las cosas que más me gustaron de Entre las breñas, resaltan, precisamente la falta de razones, y lo inexistente que es el ideal político en una novela que se supone manifiesto de un evento y de unas gentes que se refugiaron en la montaña en busca de esa utopía. Se pensaría que habrían razones mayúsculas para tal aventura, bueno, y algunos las tendrían, pero los otros, la mayoría-moda, se ceñían a argumentos como estos:

mevine1.jpgY aún y metidos en el monte, entre secarse las medias, asolear las botas, darse baños de río, etcétera, se medían el largo de sus barbas, deliraban con operaciones de asalto a lo counter strike, al igual que buscaban y discutían sobre quién entre ellos era el más parecido físicamente a Fidel.

Esos eran los imprescindibles.

¡Oh por Dios! pero este infeliz de verdad se cree El Ché.

Engrapado en Genérico por pino Wednesday May 14, 2008


Cuando vi la foto en soloenvenezuela.com pensé que eran las afuera de algún especial de Sábado Sensacional de esos donde hacían un show presentando -a falta de presupuesto- la versión venezolana de artistas internacionales. Esos shows eran frecuentes cuando la cosa se ponía pelua y todavía el fenómeno de los sábados se asumía como un programa musical -y no como el show de Chiqui y Daniel-, cosa que salía mejor -y más digno- poner a gente común que se creía parecida a alguien, a doblar a sus famosos gemelos afortunados. De allí salieron rellenos pimentónicos como: El Michael Jackson venezolano. El Ricky Martin venezolano, etc.

Pero no. Este infeliz, Shit venezolano, está tan metido en su papel que él ya es el papel. El auténtico Ché venezolano de la revolución.

La revolución somos todos ¿Dónde está Javier?

Engrapado en Odios por pino Wednesday May 14, 2008

Esta es una fiel metáfora de como el gobierno “cuenta” (con) la participación de sus adeptos. Cualquier semejanza electoral es, coño, injustamente, puras ganas de joder de parte de ustedes, porque la semejanza no es tal. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos. La revolución somos todos. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos.

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…Y en las próximas elecciones del 15 de Noviembre, con Chávez, Photoshop y Smartmatic seguirá mandando el pueblo. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos. Un semerucos, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos. Un semeruco, dos semerucos, tres semerucos, cuatro semerucos.

Copiate y pégate con la revolución.

Una que otra opinión

Engrapado en Genérico por pino Tuesday May 13, 2008

Pues sí. Entre Las Breñas. Libro leído y por demás disfrutado hasta la médula. Y es que a veces, durante algunos capítulos la novela pareciera ser los tuétanos del esqueleto de una narración caótica, críptica y alucinada, que transcurre perfectamente y de la que se quisiera inagotable. Una imaginación que a punta de palabras, sin mucho preciosismo fluye como sangre, como un relato horizontal que en esencia, sabe a lo que supongo supo aquella lucha armada en Venezuela, que buscaba un cambio y perdió, y que no llegó a nada –en su momento– pero de la que tal vez hoy estemos pagando las consecuencias de los delirios más subterráneos y desfasados de unos enanos (los hijos, los fanes, los advenedizos igualados, los etcéteras) que ni siquiera fueron parte de ese circo, en su momento. Utopía de algunos, pesadilla de otros. Creo que Savater, que no viene al caso, dice algo así.

Comparto la pregunta que he visto repetida por algunos blogs, por algunos foros. ¿Por qué Argenis es casi un escritor proscrito de la literatura venezolana? Es terrible que una novela tan iconoclasta –mi más ignorante opinión– haya que parirla para leerla. Capaz que es hasta más fácil volverla a escribir que encontrarla por ahí. Lastimosamente. Y si bien The_input no tuvo que parirla, ciertas casualidades conspiraron para que cobrara vida material.

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