CANTV: “Mueve la fibra nacional” de mis intestinos
¡Oh, por Dios! Bata el polaco. Un niño pajizo, y la vecinita sexy que recolecta favores por todo el edificio. Ésos son los ingredientes de unas de las propagandas más cagonas que he visto en estos años de revolución red circulando por los satélites imperialistas de la TV por suscripción.
Todo es absurdo.
Comenzando por esa nota amistosa heredada que aún mantiene la CANTV doja-dojita para con sus clientes, pasando por supuesto por la económica necesidad de continuar al pie de un modelo de estilo publicitario que, por una parte, trata de consolidarse en los códigos de una traslucida clase media, y por otra, intenta tender los puentes -cagonamente- hacia una actitud, digámosle: social, económica y solidaria.
Tan absurdo que,
En esa contradicción clasemediera, solidaria, y socialista, la CANTV patrocina La Liga por DIRECTV. Sí, como La Regional, Mercantil, o G&M de Venezuela, son una de las “corporaciones” venezolanas que pagan publicidad durante los partidos de fútbol jugados en el primer mundo.
Pero no menos absurdo
Es el guión de la propaganda: La vecinita sexy, consciente de sus poderes calientapalomas toca la puerta del vecino pajizo que transita las quimeras más hormonales de la pubertad. Le pide como favor que le preste la computadora para chatear, o algo así, y luego le pregunta que si no hay problema de que venga con bata. El vecinito, con cara de “la hice, manquesea algo me queda, una tetica, algo, algo” –puedo oler los pensamientos insinuados más no dichos- le dice que sí, enfáticamente, absorto por el queso que seguro se le acumula sin darle blanqueo. ¡Oh!, pero problema a la vista, el vecinito olvidó recargar el saldo de su “nuevo servicio prepago para navegar”. Chungala güino, andate a correr y compra una UNICA ya. Allí, bien claro el Qué de la propaganda: El nuevo servicio prepago de internet. Luego de las escenas run vecinito run, éste aguarda en su casa con la recarga lista, esperando por las pueriles escenas de sofporn que sin duda le salvarán la semana. Momento seguido llega la vecinita sexy, vestida de la misma manera que antes, pero esta vez acompañada de “un catire” al que presenta como su novio El Polaco. El catire finaliza magistralmente toda esta masterpiece de la publicidad contemporánea diciendo: Hola, soy bata.
